Efectos de la Luna

18.06.2020


Tiene el tamaño exacto y está a la distancia justa, a 402.000 km, para ser la compañera perfecta de nuestro planeta.

Su historia está estrechamente ligada a la de la Tierra. Es más, sin ella, probablemente, no estaríamos aquí.

Las mareas

Esa gran roca redonda que nos mira desde el espacio dirige las mareas en la Tierra con su fuerza de gravedad.

Como explican las leyes de la física, cuanto más cerca están dos objetos, mayor es la fuerza con la que se atraen entre sí, eso es lo que ocurre entre nuestro planeta y su satélite.

La Luna tira de los océanos hacia ella y hace que la Tierra se abulte ligeramente: este abultamiento crea las mareas.

Pero las mareas que tenemos se deben a que la Luna está donde está. Si estuviera más cerca, la fuerza sería mayor: las mareas bajas serían más bajas, las altas harían desaparecer las ciudades costeras.

¿Cómo sería, por ejemplo, la marea alta de una luna que estuviera 20 veces más cerca?

Sería capaz de sumergir por completo ciudades como Londres o Nueva York, dice la experta en un documental de la BBC.

Parece inimaginable, pero cuando la Luna recién se había formado, estuvo una vez así de cerca y tuvo ese poder.

Muchos animales se vuelven más activos, sonoros y fértiles cuando brilla la luna llena.

La luna rota cada 29 días, el mismo tiempo que tarda en orbitar alredor de la Tierra y por eso nos muestra siempre la misma cara.

Y un último detalle dedicado a los fervorosos "lunáticos": la Luna es 400 veces más pequeña que el Sol.

Pero por un efecto óptico, parecen, en el cielo, del mismo tamaño. Por eso son posibles fenómenos como los eclipses.

Y eso es una genial coincidencia cósmica.