Me cuesta escuchar

10.07.2021

Supongo que ya no sorprende el protagonismo que está adquiriendo la mirada tras la llegada de la mascarillas.

Miro y me miran unos ojos que transmiten otra clase de emociones más ocultas, miradas que se clavan como espadas perdurando en el tiempo.

Nos observamos sin disimulo alguno, sin apenas muestras de gestos como por ejemplo una leve sonrisa que nos pudiera ofrecer el freeback de tiempos pasados, tan solo el contorno y poco más.

Quien no recuerda una sonrisa desnuda de algún espectador tras presenciar alguna comedia que le saque de su angustiada seriedad.

Me he dado cuenta que mi afán por adquirir nuevas expresiones con la ayuda de los músculos de la cara van en aumento.

Se presenta un nuevo desafío de gran magnitud, sin embargo, en ciertos lugares paradisiacos donde la mascarilla no es obligatoria parece que se abre una ventana a la esperanza.

Bajo mi punto de vista estamos ante una nueva artimaña que pretende controlar el correcto funcionamiento responsable del sistema, la naturaleza se vuelve a salir con la suya.

Mientras los protésicos dentales continúan elaborando auténticas bocas que parecen obras de arte, ya solo en muchos casos, dichos trabajos solo son expuestos a la gran mayoría en forma de red social o medio televisivo.

Curiosamente, al parecer, ese ejemplo de libertad producido cuando estamos exentos de llevar puesta la mascarilla está generando una controversia aún mayor al manifestarse el recuerdo por algo que nos identificaba enormemente como individuos.

Creo que es totalmente posible alternar ambos aspectos en este reto individual de saber cómo debemos actuar basándonos en nuestro buen criterio que iremos mejorando con la práctica cuando dejemos de sentirnos coaccionados.

Todo irá mejorando conforme vayan apareciendo los diferentes escenarios que nos ofrece la comunicación entre personas tras la pandemia del Sars-Cov-19.

En definitiva nos hemos visto forzados a comprar mascarillas para su uso durante las relaciones grupales mayoritariamente.

Para encontrar sentido convincente lo más normal sería que las conversaciones las lleváramos acabo en mayor medida cuando estemos sin dicho complemento.

Lo lógico sería que habláramos siempre que nos apetezca como hemos hecho toda la vida, pero hay algo que obstáculiza la salida de la voz.