Construir proximidad

25.03.2020


Proporcionar seguridad

En todas nuestras intervenciones tendremos el rol de acompañante. Desde esta posición, uno de nuestros principales cometidos es brindar seguridad a la persona que recibe nuestro apoyo.

A continuación se exponen una serie de pautas:

  • Actuar con calma. Las emociones se contagian, por eso debemos transmitir serenidad. Esto lo haremos a través de movimientos firmes, pero manteniendo siempre la calma. Los movimientos no deben ser bruscos y no se debe gritar; los gritos los asociamos al peligro, basta con hablar por encima del ruido ambiental, lo suficiente para ser escuchados.
  • Enfocados a nuestros objetivos. Es necesario hacer nuestra labor con convicción, transmitir que sabemos lo que hacemos y que controlamos la situación. De esta forma las personas a las que apoyamos se sentirán seguras en nuestras manos.
  • Contacto físico. Si el contacto físico proporciona seguridad, este dependerá de la persona y su cultura; debemos ser prudentes a la hora de contactar físicamente e informarnos previamente de las características culturales de la persona.
  • Cuidados generales. Ya sea en el caso de tener un solo contacto con la persona o se trate de una intervención con una duración prolongada en el tiempo, siempre debemos preocuparnos por que estén cómodos, ver la condiciones en las que viven, estar atentos a cualquier señal que nos indique la existencia de otra carencia o situación de peligro para la persona.
  • Orientar. Las personas cuando se encuentran en un estado de pobreza y marginación, suelen estar perdidos física y mentalmente, por esto debemos informar de todo lo que vayamos hacer y de los procedimientos que vamos a seguir.
  • Alegría. La alegría, es sinónimo de satisfacción personal, nos sentimos alegres cuando logramos lo que queríamos. En los momentos de alegría es cuando nos sentimos más seguros y abiertos a nuevas experiencias y oportunidades.