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Protege tu sistema nervioso

21.12.2022
La primera vez que trabajé profundamente el tema de la abundancia y que abrí un portal para dar un salto a una nueva realidad en mi vida fue hace unos años en un proceso de transición. Fue el momento en el que inicié mi vida de nómada y comencé a viajar por Europa.


Los primeros meses de ese camino fueron un reto enorme, pero también me hicieron sentir una libertad única. Era muy fácil para mí manifestar lo que deseaba, mis ingresos se multiplicaron por diez en menos de seis meses y aparecieron todo tipo de experiencias y coincidencias increíbles en mi vida. 

Estaba adicto a la energía de expansión, a buscar romper patrones antiguos, crear cosas nuevas y atraer más abundancia a mi vida. Fue la primera vez que abrí portales a otras realidades y que pude experimentarlos en el momento. Pasé de pensar que mi vida era limitada a creer que todo era posible. Entendí muchas de las verdades universales sobre el dinero, la abundancia y la creación de la realidad que cambiaron mi forma de ver el mundo.

Hice todos estos experimentos explorando con mi propia mente y energía; nunca he utilizado ningún tipo de planta medicinal o drogas sintéticas, todo ha sido explorando y conociendo mi propia energía. La frecuencia en la que vibraba en ese momento era muy alta y me encantaba sentirme así. Pero no me daba cuenta de que mi nivel de energía había alcanzado proporciones que yo no sabía cómo manejar físicamente.

No había asegurado mi contenedor físico y energético y no estaba cuidando bien de él. Comencé a tener síntomas que me asustaban mucho, como por ejemplo cosquilleos en el cuerpo y falta de seguridad en el mundo, sentía que estaba viviendo desde afuera y no aquí. Tenía una ansiedad muy fuerte, taquicardia, fiebre intermitente y siempre me sentía mareada.

Necesitaba tomar agua todo el día y lo que más me molestaba era estar rodeada de muchas personas, eso me daba una ansiedad terrible, no podía manejar la energía de los demás. Las cosas eléctricas a mi alrededor también fallaban de manera muy extraña, por ejemplo cuando me enojaba se partía la pantalla del celular sin que yo la tocara. Todo lo que me ocurría me causaba miedo y no sabía cómo manejarlo.

Empeoraron los síntomas hasta el punto que no tenía energía para moverme de la cama y pasaba días sin comer. Yo soy una persona muy cautelosa y responsable en general conmigo mismo, esto que sucedía no me hacía sentir segura. Tenía un miedo profundo al cambio, a abrir mi mente y conocer la verdad de lo desconocido. Además, estaba explorando con todas estas técnicas sin proteger mi sistema nervioso, que es como si enchufaras el cuerpo físico a la electricidad.

Tu sistema nervioso se puede alterar rápidamente y llevarte a estados de agotamiento crónico. Con el tiempo entendí que físicamente tenía un cansancio extremo y un sistema nervioso débil, y mi cuerpo físico no se había adaptado al cambio de frecuencia al que lo estaba sometiendo. Además, en ese momento no solo tenía cambios internos fuertes, sino que también tenía cambios de alimentación y de horarios porque estaba viajando. Mi vida iba muy rápido y además estaba lidiando con aeropuertos, jet lag y viviendo de mi maleta.

Cada ciudad tiene su propia frecuencia y para una persona sensible a la energía, como yo, tanto cambio es un choque para el sistema nervioso. Mi cuerpo físico se quedó atrás en todo el proceso y yo iba demasiado rápido como para escuchar las señales que me envió en el camino. No soy la única "nómada digital" (término utilizado para las personas que viajan sin un domicilio fijo y trabajan en línea) a quien le ha ocurrido esto, tengo varios amigos que en algún momento han experimentado algo similar.

La vida de viajar es maravillosa, expansiva y enriquecedora, pero también desgasta y requiere de mucho tiempo de descanso. El estilo de vida que llevaba, junto con todos los experimentos energéticos que estaba haciendo y la información que llegaba a mí, colapsaron mi cuerpo físico. En ese momento hubiera deseado tener muchas de las herramientas que hoy te comparto en este blog, en esa época yo no sabía nada de energía, de protección energética o de autocuidado, ni sabía cómo encontrar la conexión con la tierra, una práctica muy común hoy en día, más conocida como grounding.

Hoy ya entiendo que no se puede volar para siempre, es necesario aterrizar y hacer prácticas que involucren estar en el cuerpo físico, no solo en la mente. Gracias a esa experiencia aprendí mucho más sobre la energía, especialmente la conexión con el chakra de la raíz, con la madre tierra y con el útero de contención. No todo en este camino de crear una nueva realidad ocurre en la mente y en la conexión con la espiritualidad. Necesitas encontrar ese balance entre la conexión con el cielo y con la tierra. Estás aquí teniendo esta experiencia en tu cuerpo físico porque la necesitas, y al igual que tu trabajo es conocerte mejor, también hay que conocer bien el cuerpo físico y cuidar de él.