Se acabó

Se acabó la diversión, llegó el recetario y mandó a parar. Retomemos el plato de cuchara: es momento idóneo para redescubrir sopas, cazuelas, potajes y guisotes.
Inigualables esas aguitas guisadas e infusiones de las abuelas para amansar las barriguitas.
Posiblemente caeremos en el topicazo, entre nuestros propositos de enero, con eso de amortiguar los estragos de los banquetes navideños, a todas luces fatídicos por la abundancia y acumulación en semanas infernales de impacto en nuestra salud. Toca, por tanto, los consabidos bálsamos nutricionales y materia prima que aligere la dieta, al margen del gimnasio para los más audaces y decididos.
Además del concepto saludable, que ya apetece, el Archipiélago conforma un universo particular de recetas de lo más sanas. Las hierbas aromáticas, por otro lado, se antojan recurso de primer orden, alimenticio y me-, que contribuye a atemperar el estómago a la par de aportar aroma y sabor a los condumios.
«Canarias es un baluarte gastronómico único como eslabón entre Europa y América del Sur -dijo en su día Albert Adria -. Esta tierra tiene mucho que contar y explicar a través de su gastronomía.
En las Islas existe un recetario antiguo en el que la cuchara es protagonista en el más amplio significado de la palabra».
Hagamos caso: momento idóneo, pues, para retomar en casa lo de la cuchara: legumbres y hortalizas, pescados atlánticos o carnes que transmiten hogar y terruño; nos debe conducir esto a redescubrir sopas, cazuelas, potajes, guisotes y compuestos... y, de paso, recuerdos y escenas familiares que cobran vida con cada cucharada.
Potaje de berros o jaramagos, turre de trigo o caldo verde, como está mandado. Cada isla con su identidad en dar profundidad y empaque...
Socorrido producto y magia de las damas de la cocina canaria en un rancho canario, concebido para alimentar al gentio y a caballo entre sopa y guiso: garbanzos, papas, fideos.
Las infusiones de la abuela con hierbas naturales son inigualables.
El toque definitivo
Caldo de millo de Gran Canaria, caldo de pulpo de La Gomera, guiso de morena de Tenerife, potaje de pantanas de La Palma, caldo de pescado de Lanzarote, escaldón ma-jorero, incluso el champurrio herreño. La evocación está servida junto a los guiños de matices herbáceos que aportan las hierbas aromáticas y plantas frescas o secas: perejil, cilantro, tomillo; también hierbabuena, orégano, azafranillo... ¡Una vital acuarela gustativa!



