La toma de decisiones

12.11.2021

El ejercicio del poder y la autoridad por parte de los administradores conlleva la necesidad de tomar decisiones como respuesta a los problemas que se plantean de manera continua. Los problemas son de distinta naturaleza e importancia y se presentan en todos los niveles de la organización. Algunos (pocos) son muy importantes y muchos otros tienen escasa relevancia. Del mismo modo, las decisiones trascendentales se producen solo de vez en cuando y las menos importantes se toman cada día.

Decidir implica renunciar y, en ocasiones, puede causar inquietud.

Racionalidad en la toma de decisiones

La persona que debe tomar una decisión está sometida a muchas y variadas influencias, y no debe precipitarse, sino que es preciso reflexionar antes de decidir. El modelo racional de toma de decisionesestablece que el administrador debería dedicar tiempo a reunir información, procesarla y estudiar las alternativas. Pero esto no siempre es viable, debido a la falta de información, apremio del tiempo, etc. En este caso, tendrá que valerse de una <<cierta racionalidad>>, o <<racionalidad limitada>>, para buscar la mejor de las soluciones posibles.

Fases del proceso de decisión

1. Recoger información. Documentos, estadísticas, noticias, información de personas implicadas, etc. Es importante que la información se reúna de manera metódica y luego se contraste y se compruebe.

2. Definir el problema. Hablamos de problema cuando existe una diferencia entre el estado real en que nos encontramos y la situación a la que queremos llegar. La solución será más fácil si el problema se expresa de forma clara.

3. Establecer objetivos. Al definir el problema sabemos dónde estamos, y al establecer los objetivos, marcamos dónde queremos llegar.

4. Enunciar soluciones alternativas. Posibles medidas que se pueden adoptar para resolver el problema detectado.

5. Valorar las soluciones posibles. Se utilizan criterios de valoración marcados previamente. Son puntos de referencia que tomaremos para juzgar cada una de las opciones posibles.

6. Seleccionar la alternativa más adecuada. Se adopta la que tenga mejor valoración o la que se considere más conveniente.

7. Comunicar la decisión adoptada. Se da a conocer a las personas que se verán implicadas o afectadas por las medidas a tomar.

8. Ponerla en marcha. Se implementan las acciones necesarias para cumplir con la decisión adoptada.

9. Controlar los resultados. Periódicamente se revisa la marcha de las acciones en curso y se controla si el objetivo marcado como resolución del problema está en vías de poderse alcanzar en el plazo previsto.

10. Introducir correcciones (si es necesario). Si los resultados del control así lo indican, se pondrán en marcha las medidas correctoras que resulten adecuadas.