Ansiedad

23.09.2021

¿Es normal sentir ansiedad?

Las respuestas de ansiedad son normales e, incluso, positivas en muchas ocasiones, puesto que nos ayudan a tener un nivel básico de activación para enfrentarnos al día a día.

Cuando estamos atravesando situaciones desagradables o un pedido de cambio (incertidumbre, malas noticias, mudanzas, rupturas, etc)., lo habitual es que la ansiedad nos acompañe.

También es habitual que experimentemos ansiedad ante situaciones cotidianas (retos en el trabajo, sobrecarga de tareas domésticas, etc.) y especialmente en una situación de pandemia.

Puede ocurrir que no sepamos identificar qué factores desencadenan la ansiedad, pero sigue siendo una respuesta natural.

¿Y si no consigo superar la ansiedad sin ayuda?

Hay momentos de la vida en que no podemos hacer frente a todo. Quizá estés pasando un mal momento o tengas una mala situación laboral, económica, familiar, etc. O simplemente, no te ves capaz de poner en marcha estas acciones.

En ese caso, demanda ayuda profesional. Los psicólogos y psicólogas son profesionales con preparación para atenderte. No estás solo. No estás sola. Estamos para acompañarte. ¡Tienes muchos recursos a tu alcance!

¿Cuando deja de ser normal sentir ansiedad?

Cuando la ansiedad aparece de forma intensa o frecuente y nos dificulta o impide desenvolvernos en la vida cotidiana, pasa a ser un verdadero problema.

Cuando nos impide salir de casa, rendir en el trabajo o en los estudios, o cuando tenemos ataques de ansiedad frecuentes, es importante que pongamos atención a nuestra salud y que solicitemos ayuda psicológica.

¿Qué es la ansiedad?

La ansiedad es una respuesta natural de nuestro organismo para prepararnos ante distintas situaciones.

Estás situaciones pueden representar un verdadero peligro (por ejemplo, un intento de robo, una potencial situación de accidente, etc.), pero también aspectos que consideramos cotidianos (tareas laborales, exámenes, lidiar con otras personas, etc.).

¿Cómo se experimenta la ansiedad?

No todas las personas experimentan la ansiedad de la misma manera ni ante las mismas situaciones. Generalmente, aparece en una o varias de las siguientes formas:

• Reacciones fisiológicas:

⁃ Sudoración

⁃ Palpitaciones rápidas del corazón

⁃ Temblores I tensión en las manos

⁃ Ahogo i angustia en el pecho

⁃ Sensación de náuseas

⁃ Molestias en el estómago

⁃ Mareos

⁃ Escalofríos o sofocos

⁃ Hormigueos

⁃ Visión borrosa

• Fatiga

• Irritabilidad

• Pensamientos negativos

• Dificultades para concentrarse

• Dificultades para dormir

En ocasiones experimentamos reacciones fisiológicas de forma rápida e intensa, pero no hay por qué asustarse demasiado: tras un tiempo, nuestro cuerpo siempre reduce esa intensidad (¡está preparado para ello!).

¿Qué hacer cuando la ansiedad ya está presente?

Para ayudar a nuestro organismo a reducir esa intensidad, puedes seguir las pautas que te presentamos a continuación.

⁃ Si notas que estás respirando muy rápido, intenta reducir el ritmo, dedicando poco a poco más tiempo a coger aire despacio y soltarlo lentamente. Coge aire mientras te dices mentalmente "mil uno, mil dos", y suelta aire mientras te dices mentalmente "mil uno, mil dos". Después coge aire mientras te dices mentalmente "mil uno, mil dos, mil tres" y suelta aire mientras te dices mentalmente "mil uno, mil dos, mil tres". Mantén este ritmo hasta que notes tranquilidad.

⁃ Mantén a raya tus pensamientos: cambia las expresiones como "va a salir mal" o "soy un desastre" por expresiones más neutras o resolutivas como: " cuando ocurra ya veré cómo lo soluciono" o "lo estoy haciendo lo mejor posible".

⁃ Recurre a otras personas especialmente en situaciones difíciles (malas noticas, situaciones de incertidumbre...). Puedes decirles "se que esta ansiedad se me pasará, pero me ayudaría mucho que estéis conmigo hasta que pueda calmarme".

Consejos para prevenir que la ansiedad se vuelva problemática

⁃ Trata de mantener una organización de tu rutina cotidiana. Cuando no nos organizamos es más probable sentir inquietud.

⁃ Cuida tu cuerpo: intenta mantener unos horarios regulares de sueño, haz ejercicio físico y cuida la alimentación.

⁃ Incluye en tu rutina momentos de disfrute o desconexión, por pequeños que sean: sentarte en el césped de un parque, tomar tu bebida o comida favorita, charlar con amistades o ver un capítulo de una serie. Recuerda adaptarlos a tus recursos.

⁃ Intenta mantener tus rutinas y actividades, a pesar de que sientas cierto nivel de ansiedad. Si nos "rendimos" a la ansiedad, no nos permitimos comprobar que, en un momento dado, disminuye y, paradójicamente, se hará más fuerte.

⁃ Busca frases que sean resolutivas para emplearlas cuando te invadan pensamientos negativos. Por ejemplo: "voy a intentarlo, por mi y por los míos", "no se lo que va a pasar, pero cuando lo sepa lo afrontaré ".