Superheroes

03.01.2026

Cómo los superhéroes salvaron mi vida

El arte como refugio y motor para enfrentar el miedo y descubrir mi voz.

El arte, en todas sus formas, tiene un poder silencioso: cura, acompaña, sostiene. A veces lo hace sin que lo notemos, como una mano invisible que aparece justo cuando sentimos que el mundo nos supera. Para mí, llegó a través del cine, la literatura y los cómics, un refugio que transformó mi niñez y mi manera de comprenderme.

Recuerdo tardes frente al televisor con X-Men o Spider-Man. Para muchos eran películas de acción; para mí, eran revelaciones. Héroes llenos de dudas y heridas me hacían sentir acompañado. Ahí nació la chispa: si ellos podían contar mundos, ¿por qué yo no? Empecé a escribir relatos en los márgenes de mis cuadernos, creando personajes un poco míos y un poco de quienes deseaba ser.

Aprendí que no hace falta volar ni lanzar telarañas para ser héroe. Bastaba con levantarse cada día, incluso cuando el miedo pesaba más que la ropa que me ponía. Cada palabra escrita se convirtió en un acto de valentía; cada historia completada, en una pequena victoria.

Hoy sé que los superhéroes viven dentro de nosotros: en nuestras decisiones, en nuestra capacidad de levantarnos, en las historias que contamos para sobrevivir a la triste-za. No tienen capas visibles ni poderes estridentes, pero poseen algo igual de valioso: la fuerza de transformar miedo en impulso, creatividad en refugio y vulnerabilidad en voz.

Por eso sigo creando: cada historia que imagino me recuerda que el arte sigue siendo mi refugio, una luz pequeña pero constante que me ayuda a seguir adelante.

 "Uno siempre se enamora de un fantasma no hay posibilidad de enamorarse de otra cosa. El componente ilusorio que tiene el amor es tan fuerte, tan indispensable que no queda nada cuando se le quita lo que tiene de ilusorio, de fantasmagórico...".